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Chevron es reconocido como “el campeón mundial de la suciedad y la corrupción”

Noticia tomada de El TELÉGRAFO, 24 de enero de 2015.

La organización Berne Declaration y Greenpeace de Suiza presentaron a la petrolera como la ganadora del Salón de la Vergüenza. El ‘galardón’ será entregado a la compañía tan pronto como sea posible.

Con más de 60 mil votos, la transnacional Chevron ganó el premio ‘Public Eye Award (Ojo Público) 2015 como la empresa corporativa más irresponsable del planeta.

Se trata de un galardón simbólico a las multinacionales más inconscientes con el medio ambiente y el ser humano. Para este año, además de Chevron, fueron nominadas las firmas Dow Chemical, Gazprom, Goldman Sachs, Walmart y Glencore International AG.

Los votos fueron consignados a través de www.publiceye.ch y los resultados se emitieron ayer en Davos (Suiza), a propósito del Foro Económico Mundial. Chevron fue postulada al certamen por la organización ambientalista Amazon Watch, por las continuas y sistemáticas violaciones a los derechos humanos y ambientales en el norte de la Amazonía ecuatoriana.

Los votantes dieron como claro ganador a la empresa petrolera que ha dejado su huella de contaminación en varios países del mundo, incluido Estados Unidos (ver gráfico).

En dicha página web se destacó ayer que “era claro que la empresa iba a recibir el premio notorio de vergüenza, por sus logros en la irresponsabilidad corporativa”.

El anuncio oficial del ganador lo efectuó Verena Mühlberger, codirector de Greenpeace Suiza. Amazon Watch confirmó su intención de entregar a Chevron el galardón tan pronto como sea posible.

Según los organizadores del concurso, Chevron ganó el premio porque hasta ahora no reconoce que cometió uno de los peores desastres ambientales del planeta: 30 años de exploración y explotación petrolera antitécnica en la Amazonía ecuatoriana. Esta no es la primera vez que se otorga un galardón así a Chevron: en 2006 ganó el premio ‘Public Eye’ en la categoría de desastres al medio ambiente.

Chevron adquirió en 2001 las acciones de Texaco, empresa estadounidense que contaminó vastas extensiones de tierra y agua en la selva amazónica con más de 18 mil  millones de galones de aguas residuales tóxicas, 17 millones de galones de crudo derramado, así como los residuos peligrosos y la contaminación por la quema de gas.

Aquello afectó, además, la salud de 30 mil indígenas y campesinos de Orellana y Sucumbíos. A la vez, ocasionó la desaparición de 2 pueblos ancestrales (Tetetes y Sansahuaris) y la migración y acorralamiento de las nacionalidades indígenas Cofán, Siona, Secoya, Waorani y Kichwa.

En esas zonas se han producido, durante décadas, pérdidas económicas por infertilidad y baja productividad de la tierra, la muerte de animales de corral y ganado y la violación a los derechos humanos.“Las comunidades siguen sufriendo las consecuencias de la contaminación en su territorio. Sin embargo, Chevron se niega a limpiar el desastre que heredó mediante la adquisición de Texaco. Después de más de 20 años de litigio, la impunidad continúa por Chevron y las víctimas de las actividades de Texaco en Ecuador siguen esperando justicia y reparación”, dijeron ayer los organizadores del certamen.

Añadieron que es inaceptable que corporaciones como Chevron tachen la defensa y actividades de las organizaciones de la sociedad civil como conspiraciones. “El caso de Chevron muestra cómo transnacionales no solo amenazan a las luchas populares por sus derechos, sino que socavan su derecho a una remediación”, destacaron.

Repudiaron que la multinacional estadounidense utilice todo su poder económico y político para evadir su responsabilidad y acusar de “organización delictiva” a los indígenas y campesinos afectados, así como a sus abogados.

Así los tratan dentro del juicio RICO que la compañía entabló contra los ecuatorianos en una corte de Nueva York.

Tras conocer los resultados de ayer, varias organizaciones ambientalistas del mundo conminaron a la petrolera a reconocer el daño ambiental producido en la Amazonía y a cumplir con la sentencia de la justicia ecuatoriana: pagar $ 9.500 millones por los daños ambientales provocados por su mala operación.

Indígenas y campesinos afectados reciben con alegría la noticia

Pablo Fajardo, procurador común de los 30 mil afectados de la Amazonía, dijo que el resultado de la votación tiene 2 aspectos importantes: “Primero, significa que el mundo reconoce que Chevron Corporation es la empresa más sucia, que más destruye el planeta, la más opaca y la más corrupta. Segundo, reconoce y respalda el trabajo altruista de los indígenas y campesinos afectados, quienes por 21 años han luchado contra la transnacional”.

Fajardo se reunió ayer en Lago Agrio (Sucumbíos) con los dirigentes de los afectados. Allí les informó los resultados de la votación en contra de la compañía.

Dirigentes de las víctimas coincidieron en manifestarle que lo ocurrido ayer es “un hecho simbólico, pero muy importante, porque estamos luchando en contra de Chevron, que es el campeón mundial de la suciedad y la corrupción”.

Fajardo invitó a recordar “todos los millones que invierte Chevron en tratar de posicionar sus mentiras ante la opinión pública internacional, para afectar la imagen de las víctimas y del Estado y la justicia ecuatoriana”.

SE RESALTAN LOS ‘MÉRITOS’ DE CHEVRON

Chevron operó en Ecuador de 1964 a 1992 bajo la marca Texaco. Abandonó el país sin remediar la contaminación, que incluso sus propias auditorías internas concluyeron que causó, dijo ayer Amazon Watch.

“Chevron es un contaminador tóxico reincidente que merece la condena de la comunidad internacional por sus horribles actos contra los pueblos indígenas vulnerables de Ecuador”, expresó Paúl Paz y Miño, de Amazon Watch.

Paz y Miño, quien viajó a Davos-Suiza para “aceptar” el premio en nombre de Chevron, enfatizó en que la petrolera -la tercera corporación más grande en los EE.UU.- es un ganador con grandes méritos.

La petrolera ha admitido que utilizó  al menos 60 firmas de abogados y 2.000 juristas para luchar contra las comunidades indígenas y ha gastado un estimado de $ 2 millones en su defensa legal.